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"Género en las escuelas": qué se enseña realmente en Italia

"Género en las escuelas": qué se enseña realmente en Italia

“En la escuela les enseñan el género a los niños.” “Los libros de género en las escuelas primarias adoctrinan a los más pequeños.” “Las drag queens hacen propaganda de género en las aulas.” Estas afirmaciones circulan desde hace años en el debate público italiano, en los titulares de los periódicos, en las campañas políticas y en los grupos de padres preocupados. Pero, ¿corresponden a la realidad?

Para responder es necesario hacer lo que a menudo falta en el debate: mirar los hechos. ¿Qué establecen las leyes italianas? ¿Qué contienen realmente los programas escolares? ¿Qué dice la investigación científica? Este artículo analiza punto por punto lo que ocurre en las escuelas italianas, comparándolo con el panorama europeo y con las evidencias de la literatura internacional.

Qué se enseña realmente en las escuelas italianas

El punto de partida es sencillo y verificable: Italia no tiene un programa escolar obligatorio de educación sexual. Nunca lo ha tenido. Desde 1975 se han presentado más de dieciseis propuestas de ley para introducir la materia, pero ninguna ha sido aprobada [12].

Lo que las escuelas italianas están obligadas a hacer, por ley, es otra cosa. La Ley 107/2015 (la llamada “Buona Scuola”), en el artículo 1, apartado 16, establece que el plan trienal de la oferta formativa debe “asegurar la implementación de los principios de igualdad de oportunidades, promoviendo en las escuelas de todos los niveles la educación en la igualdad entre los sexos, la prevención de la violencia de género y de todas las formas de discriminación” [1].

No se habla de educación sexual. No se habla de ”teoría de género”. Se habla de igualdad de oportunidades, respeto y prevención de la violencia. Estos son los temas previstos por la ley.

La nota del MIUR de 2015

El alcance de este apartado fue motivo de preocupación por parte de muchas familias, también debido a una cobertura mediática no siempre precisa. El Ministerio de Educación intervino con la nota prot. 1972 del 15 de septiembre de 2015, en la que aclaró explícitamente que “entre los derechos y deberes y entre los conocimientos a transmitir no se incluyen de ninguna manera ni ‘ideologías de género’ ni la enseñanza de prácticas ajenas al mundo educativo” [2].

El documento especificaba que el objetivo del apartado 16 era la transmisión de conocimientos y la sensibilización sobre derechos y deberes garantizados por la Constitución, no la promoción de ideologías de ningún tipo.

Las Directrices “Educar al respeto” (2017)

En 2017, el MIUR publicó las Directrices Nacionales “Educar al respeto”, de aplicación del apartado 16 de la Ley 107/2015 [3]. El documento delinea un marco educativo basado en tres pilares:

  • Educación en la igualdad entre los sexos, para combatir estereotipos y prejuicios de género
  • Prevención de la violencia de género, en coherencia con el Plan extraordinario contra la violencia sexual y de género
  • Lucha contra todas las formas de discriminación, incluidas las basadas en la orientación sexual y la identidad de género

Las Directrices se insertan en el marco de la educación cívica y las competencias de ciudadanía. No preveen una materia separada, sino un enfoque transversal que impregna toda la relación educativa. En otras palabras: enseñar el respeto y la no discriminación forma parte de la tarea educativa de la escuela, como establece el artículo 3 de la Constitución italiana.

La educación en las diferencias: qué contiene realmente

Cuando se habla de “programas de género en las escuelas”, a menudo se hace referencia a iniciativas de educación en las diferencias: proyectos promovidos por redes de asociaciones que trabajan en la formación con niños, adolescentes y adultos para promover el respeto a la persona y combatir toda forma de discriminación [13].

¿Qué contienen concretamente estos programas? No lo que la narrativa alarmista sugiere. Los contenidos típicos incluyen:

  • Lectura de libros ilustrados que presentan modelos familiares diversos (familias monoparentales, familias extensas, familias con padres del mismo sexo) para reflexionar sobre la pluralidad de experiencias
  • Talleres sobre estereotipos de género, donde los niños exploran por qué ciertos juegos, colores o profesiones se asocian a un género específico
  • Actividades sobre gestión de las emociones, sobre empatía y reconocimiento de los propios sentimientos
  • Programas de prevención del bullying, con atención específica al bullying homofóbico y transfóbico
  • Educación en el consentimiento y el respeto de los límites personales, fundamental también para la prevención de abusos

Estas actividades no “enseñan a los niños a cambiar de sexo” y no proponen ninguna “doctrina”. Enseñan que las diferencias existen, que merecen respeto y que la violencia y la discriminación no son aceptables. Son principios educativos, no ideológicos.

Los libros cuestionados

Periódicamente, títulos como Piccolo uovo de Francesca Pardi o E con Tango siamo in tre de Richardson y Parnell son señalados como instrumentos de “propaganda de género”. Se trata de libros ilustrados que cuentan familias diversas o personajes que no se conforman a los estereotipos de género.

Estos libros no forman parte de ningún programa ministerial obligatorio. Cuando se utilizan, lo son en el ámbito de proyectos extracurriculares aprobados por los consejos escolares. Su presencia en una biblioteca escolar no equivale a “adoctrinamiento”: equivale a ofrecer a los niños representaciones plurales de la realidad en la que viven.

Italia sin educación sexual: una anomalía europea

Para comprender la particularidad de la situación italiana, es útil mirar más allá de las fronteras nacionales. En Europa, más de 20 países establecen la educación sexual como materia curricular obligatoria [12][14]. Italia se encuentra entre los pocos países de la Unión Europea que no la contemplan, junto a Bulgaria, Chipre, Lituania, Polonia, Rumanía y Hungría.

Cómo funciona en otros países

Suecia fue el primer país europeo en hacer obligatoria la educación sexual en las escuelas, en 1955. Hoy la materia se llama “Sexualidad, consentimiento y relaciones” y está integrada en el curriculum desde la escuela primaria, con contenidos graduados por franja de edad: corporalidad y prevención de abusos en la educación infantil, respeto del cuerpo en primaria, sexualidad y anticoncepción en secundaria. Los docentes reciben formación universitaria específica [12].

En Alemania es obligatoria desde 1968, en Dinamarca desde 1970, en Francia desde 2001. En ninguno de estos países los padres pueden eximir a sus hijos [12][14]. La educación sexual se considera un instrumento de protección de los menores y de promoción de la salud pública.

Los estándares de la OMS para Europa

En 2010, la Oficina Regional para Europa de la OMS, en colaboración con el BZgA (Centro Federal Alemán para la Educación en Salud), publicó los Estándares para la Educación Sexual en Europa [9]. El documento proporciona un marco de referencia para una educación sexual integral, adecuada a la edad, basada en las evidencias científicas y respetuosa de los derechos humanos.

Los Estándares recomiendan un enfoque gradual: para los niños más pequeños (0-6 años) los temas se refieren al descubrimiento del cuerpo, las emociones y el concepto de consentimiento (“mi cuerpo me pertenece”); para las franjas siguientes, los contenidos se amplían hasta incluir anticoncepción, infecciones de transmisión sexual y respeto a la diversidad. No se trata de “sexualizar a los niños”, sino de proporcionar herramientas de conciencia adecuadas a cada edad para prevenir abusos y conductas de riesgo.

Las campañas anti-género en las escuelas italianas

A partir de 2013-2014, el debate sobre la llamada ”ideología de género” en las escuelas explotó en Italia, alimentado por una serie de campañas mediáticas y políticas.

El contexto: 2013-2016

Entre 2013 y 2016, diversos grupos inspirados en agendas pro-vida y pro-familia condujeron una amplia campaña contra la introducción de programas de educación en las diferencias en las escuelas. Estas movilizaciones se insertaban en un contexto más amplio de oposición a las uniones civiles para parejas del mismo sexo y al proyecto de ley Scalfarotto contra la homo-transfobia.

Las manifestaciones del Family Day (2015 y 2016) llevaron a la calle a cientos de miles de personas, con una retórica centrada en la defensa de la “familia natural” y en la denuncia de una supuesta “colonización ideológica” de las escuelas. El movimiento de las Sentinelle in Piedi, nacido en 2013, organizó protestas silenciosas en muchas ciudades italianas, sosteniendo que los programas antidiscriminación en las escuelas eran en realidad instrumentos de propaganda [3].

La estrategia del retiro

Una de las consecuencias concretas de estas campañas fue la difusión de formularios preimpresos con los que las familias solicitaban el retiro de sus hijos de cualquier actividad escolar relacionada con la educación en las diferencias. En muchos casos, los formularios hacían referencia a una “ideología de género” que los programas escolares no contenían y nunca han contenido.

Este fenómeno tuvo efectos reales: algunos directores escolares, ante la presión de las familias y la falta de una normativa clara, renunciaron a proponer proyectos de educación en el respeto a las diferencias, incluso cuando eran plenamente legítimos y conformes a las indicaciones ministeriales.

El efecto en la escuela

El impacto más significativo de estas campañas no fue la eliminación de programas que no existían como currículo obligatorio, sino el clima de autocensura que se creó en muchas escuelas. Docentes que abordaban temas como el bullying homofóbico, las familias arcoíris o los estereotipos de género se encontraron expuestos a polémicas, denuncias y, en algunos casos, procedimientos disciplinarios.

El resultado paradójico: en un país que ya carecía de una educación sexual estructurada, las campañas anti-género hicieron aún más difícil hablar de respeto, diferencias y afectividad en las escuelas.

El caso de las drag queens en la escuela

Entre las narrativas recurrentes en el debate italiano está la de las “drag queens enviadas a las escuelas para hacer propaganda de género”. ¿Qué ocurrió realmente?

Los casos documentados se refieren a episodios aislados en los que artistas drag fueron invitados a instituciones escolares para actividades culturales. Un caso que recibió gran atención mediática fue el encuentro en el Liceo Munari de Acerra (Nápoles), donde la drag queen Priscilla habló con los estudiantes sobre bullying, homofobia y derechos civiles, con la aprobación del consejo escolar.

Estos encuentros no forman parte de ningún programa ministerial. No son obligatorios. No están difundidos de manera sistemática. Se trata de iniciativas puntuales, organizadas en el ámbito de la autonomía escolar, análogas a cualquier otro encuentro con un invitado externo (un escritor, un magistrado, un artista).

La narrativa que los presenta como un fenómeno difundido y organizado de “adoctrinamiento” no corresponde a la realidad documentada: son excepciones, no la regla, y se desarrollan en el respeto de los procedimientos de decisión previstos para toda actividad escolar.

El DDL Valditara: qué establece

El 3 de diciembre de 2025, la Cámara de los Diputados aprobó con 151 votos a favor, 113 en contra y 1 abstención el proyecto de ley promovido por el Ministro de Educación Giuseppe Valditara, que introduce nuevas reglas para la educación sexual y afectiva en las escuelas [4][5].

Las reglas para cada nivel escolar

El DDL establece disposiciones diferentes según el nivel escolar:

  • Educación infantil y primaria: se prevé la prohibición total de actividades específicas sobre sexualidad, afectividad, orientación sexual e identidad de género
  • Educación secundaria de primer y segundo grado (educación media y bachillerato): las actividades se permiten, pero solo con el consentimiento escrito previo de los padres
  • Las escuelas deben enviar a las familias todo el material didáctico (diapositivas, videos, textos) al menos siete días antes del inicio de las actividades

Las reacciones

El proyecto de ley ha generado un debate amplio y polarizado.

Los defensores del DDL argumentan que el consentimiento informado garantiza el derecho constitucional de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos, y que las restricciones sirven para proteger a los niños más pequeños de contenidos no adecuados a su edad.

Los críticos, entre los que se encuentran numerosas organizaciones científicas y profesionales, sostienen que el DDL hará aún más deficiente una oferta educativa ya insuficiente. Nueve colegios regionales de psicólogos (Abruzzo, Basilicata, Campania, Emilia-Romagna, Lazio, Marche, Puglia, Sicilia y Veneto) han pedido formalmente la revisión del proyecto de ley, definiendo la educación sexo-afectiva “un recurso, no un riesgo” [6].

La presidenta del Consejo Nacional del Colegio de Psicólogos, Maria Antonietta Gulino, escribió a la Presidencia del Consejo afirmando que “prohibir la educación sexual, afectiva o ética en las escuelas puede constituir un obstáculo peligroso para el desarrollo sexual, afectivo y relacional de los niños y adolescentes” [7].

Estado del trámite legislativo

Al momento de la redacción de este artículo (marzo 2026), el DDL ha sido aprobado por la Cámara pero aún debe ser votado por el Senado para convertirse en ley.

Qué dice la investigación científica

Uno de los aspectos más descuidados en el debate público es lo que la literatura científica internacional dice sobre la educación sexual y afectiva. Las evidencias son amplias y coherentes.

Los beneficios documentados

La UNESCO, en su guía técnica internacional sobre educación sexual de 2018, basada en una revisión sistemática de las evidencias realizada por la Universidad de Oxford, identificó una serie de beneficios asociados a programas de educación sexual integral y adecuada a la edad [10]:

  • Retraso en la edad de la primera relación sexual, no su adelanto (contrariamente a lo que temen algunos padres)
  • Mayor uso de anticonceptivos y reducción de las conductas de riesgo
  • Reducción de los embarazos no deseados y de las infecciones de transmisión sexual
  • Mejor conocimiento del propio cuerpo y de las relaciones
  • Mayor capacidad de reconocer y denunciar abusos sexuales
  • Prevención de la violencia de género en las relaciones

Las investigaciones científicas desmienten de manera específica el temor de que proporcionar información correcta y adecuada a la edad sobre sexualidad impulse a los jóvenes a tener relaciones sexuales precoces. Al contrario, los datos muestran que la educación sexual ayuda a gestionar la sexualidad de manera más consciente y responsable.

La posición del Consejo de Europa

El Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa ha afirmado que “una educación sexual integral protege a los niños y contribuye a hacer la sociedad más segura e inclusiva”, derivando este derecho del derecho a la salud, a la información y a una educación de calidad [11].

Los datos italianos

Los datos italianos confirman el panorama internacional. Una encuesta realizada por IPSOS para Save the Children en 2024, sobre una muestra de 800 adolescentes entre los 14 y los 18 años, reveló que [8]:

  • Solo el 47% de los adolescentes ha recibido alguna forma de educación sexual en la escuela
  • El 82% de quienes participaron en cursos de educación sexual los juzgó “muy útiles y enriquecedores”
  • El 91% de los padres se declaró favorable a la introducción de programas obligatorios de educación sexual en la escuela
  • El 47% de los adolescentes se informa sobre sexualidad principalmente a través de sitios web y artículos en línea, en ausencia de fuentes institucionales fiables
  • Solo el 12% ha visitado alguna vez un consultorio

Estos datos sugieren que el problema no es un exceso de educación sexual en las escuelas, sino una carencia crónica. En ausencia de información institucional, los adolescentes se forman en línea, con todos los riesgos asociados a la desinformación y la exposición a contenidos inapropiados.

El consentimiento informado: cómo funciona

El tema del consentimiento de los padres merece una profundización, porque está en el centro del debate actual.

La situación antes del DDL Valditara

Incluso antes del DDL Valditara, las escuelas italianas no operaban en un vacío normativo. Las actividades extracurriculares — incluidos los proyectos de educación en las diferencias, los encuentros con expertos externos y los talleres sobre temas específicos — son aprobadas por el Consejo de Instituto, un órgano colegiado del que forman parte también los representantes de los padres.

En muchos institutos, para las actividades sobre temas sensibles (como la carrera alias) ya era práctica habitual informar a las familias y, en algunos casos, ofrecer la posibilidad de exención. El principio de la implicación de las familias no es, por tanto, una novedad: ya formaba parte de la práctica escolar, aunque en formas diversas y no uniformes en todo el territorio nacional.

Qué cambia con el DDL Valditara

El DDL Valditara transforma esta práctica en una obligación de ley y la hace más rigurosa:

  • El consentimiento se convierte en obligatorio y preventivo (no basta informar: se necesita la autorización escrita)
  • El material didáctico debe ser enviado al menos siete días antes
  • Para la educación infantil y primaria, el consentimiento no es suficiente: las actividades están prohibidas del todo

Los críticos del DDL observan que el mecanismo del opt-in (consentimiento activo) en lugar del opt-out (participación salvo exención) arriesga excluir precisamente a los menores que más necesitarían estas actividades: aquellos cuyas familias no completan los formularios por desinterés o dificultades lingüísticas, y aquellos que viven en contextos donde los temas de la sexualidad son tabú o donde sufren violencia o abuso.

La comparación europea: un resumen

Para tener un panorama de síntesis, así se sitúa Italia respecto a otros países europeos:

PaísEducación sexual obligatoriaDesde cuándoExención padres
Suecia1955No
Alemania1968No
Dinamarca1970No
Francia2001No
EspañaCon variantes regionalesNo
Países Bajos2012No
ItaliaNoNunca introducidaNo aplicable

En total, más de 20 países europeos establecen la educación sexual como materia obligatoria [12][14]. Solo 10 han desarrollado programas de educación sexual integral con enfoque holístico, en línea con las recomendaciones de la OMS y la UNESCO. En los países donde este modelo está activo, los estudios documentan menos ansiedad entre los adolescentes, mayor conciencia de los derechos y reducción de la violencia y la explotación [9][10].

Italia no solo no tiene un programa obligatorio: con el DDL Valditara, arriesga hacer aún más difícil la oferta de aquellos programas opcionales que algunas escuelas ya proponían.

Qué se puede hacer

Para los padres: informarse sobre los contenidos específicos de los proyectos propuestos por la escuela antes de emitir un juicio; participar en los consejos escolares, donde estas actividades se discuten y aprueban; recordar que la educación en el respeto es una obligación de ley, no una opción ideológica.

Para los docentes: la educación en el respeto a las diferencias forma parte de las competencias de ciudadanía y puede abordarse transversalmente, en toda disciplina. Las Directrices “Educar al respeto” de 2017 proporcionan un marco de referencia sólido e institucional [3].

Para los estudiantes: informarse es un derecho. Consultorios, Ministerio de Salud y organizaciones como Save the Children ofrecen información validada. En caso de discriminación o bullying, es posible dirigirse al director escolar, al psicólogo escolar o al Teléfono Amico (02 2327 2327).

Conclusión

La narrativa del “adoctrinamiento de género en las escuelas” choca con una realidad muy diferente: un país donde la educación sexual nunca ha sido introducida como materia obligatoria, donde los programas de educación en las diferencias son opcionales y aprobados por los órganos colegiados, y donde las evidencias científicas internacionales indican que informar a los jóvenes de manera correcta y adecuada a la edad no es un riesgo, sino una protección.

La pregunta no es si en las escuelas italianas se enseña “demasiado” sobre género y sexualidad. Los datos dicen lo contrario: se enseña demasiado poco. Y el precio de esta carencia lo pagan los jóvenes, que se informan solos en línea, sin herramientas críticas y sin la guía de adultos competentes.

Educar en el respeto no es ideología. Es la tarea fundamental de la escuela en una sociedad democrática.

Preguntas frecuentes

¿En las escuelas italianas se enseña la ideología de género?

No. En Italia no existe ningún programa escolar que enseñe una supuesta 'ideología de género'. Las actividades previstas por la ley se refieren a la educación en el respeto, la igualdad entre los sexos y la prevención de la violencia de género y las discriminaciones, según lo establecido por la Ley 107/2015 y las Directrices del MIUR de 2017. El Ministerio ha aclarado explícitamente que no se trata de ideologías.

¿La educación sexual es obligatoria en las escuelas italianas?

No. Italia es uno de los pocos países europeos que no tiene un programa obligatorio de educación sexual en las escuelas. Se encuentra en compañía de Bulgaria, Chipre, Lituania, Polonia, Rumanía y Hungría. En más de 20 países europeos, en cambio, la educación sexual es materia curricular obligatoria.

¿Qué establece el DDL Valditara sobre la educación sexual en la escuela?

El proyecto de ley aprobado por la Cámara el 3 de diciembre de 2025 introduce la prohibición de actividades sobre sexualidad, afectividad e identidad de género en las escuelas infantiles y primarias. Para las escuelas secundarias, estas actividades solo se permiten con el consentimiento escrito previo de los padres. El texto aún debe ser aprobado por el Senado.

¿Los padres deben dar su consentimiento para la educación afectiva en la escuela?

Con el DDL Valditara, sí: las escuelas secundarias deberán obtener el consentimiento escrito de los padres antes de realizar actividades sobre temas afectivos y sexuales, y enviar a las familias todo el material didáctico al menos siete días antes. Sin el DDL, las actividades extracurriculares ya preveían formas de información y, en algunos casos, posibilidad de exención.

¿Las drag queens son invitadas a las escuelas italianas para hacer propaganda de género?

No. Los casos de encuentros con artistas drag en las escuelas italianas han sido episodios aislados, organizados como actividades culturales sobre temas como el bullying y el respeto a las diferencias, con la aprobación de los consejos escolares. No se trata de un programa ministerial ni de una práctica generalizada.

Publicado hace 3 meses · 14 fuentes citadas Generado con IA
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