Religiones y personas trans: qué dicen realmente las religiones

Las personas con identidad de género no conforme al sexo asignado al nacer existen en cada cultura y en cada época. Y en cada época, las tradiciones religiosas han tenido algo que decir al respecto. No siempre lo que uno esperaría. La narrativa dominante tiende a reducir la relación entre religión y personas trans a una oposición frontal: la fe de un lado, la identidad del otro. La realidad es más articulada, más antigua y, en ciertos aspectos, más sorprendente. Este artículo explora qué dicen realmente las grandes tradiciones religiosas, más allá de los titulares.
Diversidad de género y religión: una historia milenaria
Antes de entrar en las posiciones contemporáneas, vale la pena recordar un hecho histórico fundamental: la diversidad de género no es una invención moderna, y tampoco lo es su presencia en contextos religiosos. Textos sagrados antiguos, desde la Mishná judía hasta los Vedas indios, desde las crónicas budistas hasta las tradiciones de los pueblos nativos americanos, documentan la existencia de personas que no encajaban en el binarismo hombre/mujer [7][10]. En muchos casos, estas personas tenían roles espirituales específicos. Los hijra de Asia meridional participaban en ceremonias religiosas hindúes [9]. Los Two-Spirit de las culturas indígenas norteamericanas eran considerados dotados de una perspectiva espiritual única. Los galli, sacerdotes de la diosa Cibeles en la antigua Roma, vivían en un género diferente al asignado al nacer.
La tensión entre religión e identidades de género no binarias, en definitiva, no es una constante universal. Es un fenómeno históricamente situado, ligado a tradiciones específicas y a lecturas específicas de los textos sagrados.
Cristianismo: un panorama fragmentado
La Iglesia Católica
La posición oficial de la Iglesia católica fue definida con mayor claridad por la declaración Dignitas Infinita, publicada en abril de 2024 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe [1]. El documento afirma que “cualquier intervención de cambio de sexo, como norma, corre el riesgo de amenazar la dignidad única que la persona ha recibido desde el momento de la concepción” y condena la “teoría de género” como un intento de borrar la diferencia sexual entre hombre y mujer [1]. El Papa Francisco ha definido la ideología de género como “el peligro más feo” de nuestro tiempo.
Sin embargo, la misma Iglesia católica presenta matices importantes. En 2023, el cardenal Víctor Manuel Fernández, con la aprobación del Papa Francisco, firmó una declaración que afirma que las personas transgender pueden ser bautizadas, ser padrinos o madrinas y actuar como testigos en matrimonios [2][14]. Francisco mismo ha recibido en varias ocasiones a personas trans, dedicándoles audiencias privadas. En octubre de 2024, recibió a un grupo de católicos transgender e intersexuales en una audiencia de casi noventa minutos, y tras la publicación de Dignitas Infinita reiteró a la hermana Jeannine Gramick que las personas trans “deben ser acogidas” [2].
En Italia, el peso de la Iglesia católica en el debate público es particularmente relevante. Organizaciones como La Tenda di Gionata, nacida a finales de los años noventa, trabajan para crear espacios de diálogo entre la comunidad LGBT y el mundo católico. En 2025, durante el Jubileo, más de 1.500 peregrinos LGBT de todo el mundo cruzaron la Puerta Santa: la primera peregrinación abiertamente LGBT en la historia de la Iglesia [15].
En noviembre de 2025, la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos votó para prohibir oficialmente la atención de afirmación de género en los hospitales católicos, incorporando los documentos vaticanos de 2024 [3]. El resultado es una tensión evidente: acogida pastoral por un lado, rigidez doctrinal por el otro.
Las denominaciones protestantes: un arcoíris teológico
El protestantismo no tiene un magisterio centralizado, y las posiciones sobre las personas trans varían enormemente de una denominación a otra. En mayo de 2024 se alcanzó un hito histórico: las cuatro principales denominaciones protestantes estadounidenses — metodistas, presbiterianos, episcopales y luteranos — habían eliminado todas las barreras a la participación plena de las personas LGBTQ+ en la vida eclesial [4].
Algunos hitos significativos:
- Iglesia Episcopal: ha emitido declaraciones oficiales de plena inclusión de las personas trans, incluida la posibilidad de ordenación al ministerio [12].
- Iglesia Metodista Unida: en 2024 desmantelaron sus políticas anti-LGBTQ+, eliminando las prohibiciones sobre matrimonios entre personas del mismo sexo y clero gay, tras décadas de controversias internas [4].
- Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA): en 2021, Megan Rohrer se convirtió en la primera persona abiertamente transgender en ser consagrada obispa en la historia de la denominación [4].
- Iglesia Presbiteriana (U.S.A.): desde 2010 ha eliminado las barreras específicas a la ordenación de personas transgender [12].
- United Church of Christ e Iglesia Unitaria Universalista: entre las denominaciones históricamente más acogedoras, con posiciones explícitamente inclusivas desde hace años [12].
En el extremo opuesto, muchas iglesias evangélicas y pentecostales mantienen posiciones firmemente contrarias, considerando la transición de género incompatible con la enseñanza bíblica. Los datos del Pew Research Center muestran que el 68% de los protestantes evangélicos blancos en Estados Unidos considera que la sociedad “ha ido demasiado lejos” en la aceptación de las personas transgender [11]. El 60% afirma que sus convicciones religiosas han influido significativamente en esta opinión [11].
Las Iglesias Ortodoxas
Las Iglesias ortodoxas orientales mantienen generalmente posiciones conservadoras, considerando la identidad de género inseparable del sexo biológico y oponiéndose a la transición médica. Sin embargo, existen voces minoritarias dentro del mundo ortodoxo que promueven un enfoque más dialogante y pastoral.
Islam: una pluralidad de voces
El islam no tiene una autoridad central comparable al papado, y las posiciones sobre las personas trans varían enormemente entre tradiciones jurídicas, escuelas teológicas y contextos culturales [5].
La fatwa de Jomeiní y el caso iraní
El caso más conocido y más contraintuitivo es el de Irán. En 1967, el Ayatolá Ruhollah Jomeiní publicó una fatwa que declaraba la ausencia de restricciones religiosas a la reasignación quirúrgica de género para las personas intersexuales [6]. En 1985, extendió esta fatwa a las personas transgender con disforia de género [6]. La historia está ligada a Maryam Khatoon Molkara, activista trans iraní que escribió directamente a Jomeiní pidiendo tolerancia hacia las personas transgender: obtuvo una fatwa que ha sido posteriormente confirmada por el actual Líder Supremo, Alí Jameneí [6].
Como consecuencia, Irán es hoy uno de los países con mayor número de intervenciones de reasignación de género en el mundo [6]. El estado ofrece subsidios parciales para la cirugía, y el cambio del marcador de género en los documentos está disponible tras la intervención. Sin embargo, esto no significa que la vida de las personas trans iraníes sea fácil: la presión hacia la cirugía como única opción legítima, la persecución de las personas gays (la transición a veces se impone como “solución” a la homosexualidad) y el estigma social siguen siendo problemas graves [6].
El razonamiento jurídico islámico detrás de la fatwa se basa en dos principios de la tradición chiíta: el principio de permisibilidad (isalat al-ibahah) y el principio de legalidad (isalat al-hillyyah), según los cuales todo lo que no está explícitamente prohibido está permitido [5].
Sunismo y otras tradiciones
En Egipto, el Sheij Muhammad al-Tantawi, Gran Imán de al-Azhar, emitió en los años ochenta un dictamen favorable a la reasignación quirúrgica en casos específicos, posteriormente objeto de interpretaciones divergentes [5]. En la mayoría del mundo sunita, sin embargo, las posiciones dominantes tienden a ser más restrictivas. La Assembly of Muslim Jurists of America (AMJA) ha emitido una fatwa que distingue entre personas intersexuales (para las cuales la cirugía correctiva está admitida) y personas transgender (para las cuales la transición se considera prohibida) [5].
En el sudeste asiático, las tradiciones culturales locales han creado espacios históricos para la diversidad de género dentro de sociedades de mayoría musulmana. En Malasia e Indonesia, las comunidades waria y mak nyah representan identidades de género tradicionales con raíces que preceden la llegada del islam.
Judaísmo: seis géneros en el Talmud
El judaísmo ofrece quizás el caso más fascinante de complejidad textual. La Mishná y el Talmud, los textos fundamentales de la ley judía, describen no dos sino al menos seis categorías de género y sexo [7]:
- Zachar — varón
- Nekevah — mujer
- Androgynos — persona con características tanto masculinas como femeninas
- Tumtum — persona cuya biología es indeterminada u oculta
- Aylonit — persona asignada mujer al nacer que en la pubertad desarrolla características masculinas
- Saris — persona asignada varón al nacer que posteriormente desarrolla características femeninas
Estas categorías no son marginales: aparecen cientos de veces en los textos talmúdicos, porque los rabinos debían determinar cómo aplicar la halajá (ley judía) a personas que no encajaban en el binarismo [7]. El androgynos, por ejemplo, es tratado en algunos contextos como un hombre, en otros como una mujer, en otros como ambos, y en otros como ninguno de los dos.
Los rabinos de la antigüedad no conocían cromosomas ni hormonas, pero habían comprendido con claridad que sexo y género son variables independientes. La tradición mística judía (Cábala) discute también la posibilidad de que figuras bíblicas como Dina e Isaac hayan experimentado cambios de género.
Las denominaciones modernas
El judaísmo reformista y el judaísmo reconstruccionista tienen posiciones explícitamente inclusivas. El Religious Action Center of Reform Judaism afirma que la Torá enseña la fluidez de género y la justicia transgender [8]. El judaísmo conservador (Conservative/Masorti), a través de la United Synagogue y la Rabbinical Assembly, afirmó en 2023 que “las personas con experiencia transgender tienen las obligaciones y los privilegios de todos los judíos”.
El judaísmo ortodoxo mantiene generalmente posiciones más restrictivas, aunque con un debate interno en evolución sobre cómo aplicar la halajá a las personas trans respetando su dignidad.
Hinduismo y budismo: el tercer género
Hinduismo y la tradición hijra
Los Vedas (1500-500 a.C.) describen tres naturalezas (prakrti): pums-prakrti (naturaleza masculina), stri-prakrti (naturaleza femenina) y tritiya-prakrti (tercera naturaleza) [10]. El Kama Sutra retoma la misma tripartición. En este marco se inserta la milenaria tradición de los hijra, comunidades de personas que no se identifican ni como hombres ni como mujeres [9].
Los hijra tienen un rol religioso específico en la tradición hindú: su participación en ceremonias de nacimiento y matrimonio se considera de buen augurio [9]. Según el Ramayana, el dios Rama bendijo a las personas transgender y les confirió el poder de bendecir y maldecir [10]. Muchos hijra son devotos de la diosa Bahuchara Mata y consideran su género una vocación espiritual.
En 2014, la Corte Suprema de India (caso NALSA) reconoció oficialmente el tercer género, citando explícitamente las raíces culturales y religiosas de esta identidad en la tradición del subcontinente [9].
Budismo
Los textos budistas antiguos mencionan diversas categorías de género no binario. El Vinaya (la disciplina monástica) discute en detalle los casos de personas ubhatovyanjanaká (con características de ambos géneros) y pandaka (categoría compleja, variamente interpretada). El propio Buda, según las escrituras, fue relativamente tolerante con las personas cuyo género se descubrió como no conforme solo después de la ordenación, y hay ejemplos de estas personas que permanecieron en la comunidad monástica, respetadas por su avance espiritual.
El Dalái Lama ha expresado posiciones matizadas, aceptando la identidad transgender desde el punto de vista secular y de los derechos humanos, aunque manteniendo algunas reservas desde el punto de vista de la disciplina monástica tradicional. En Tailandia, país de mayoría budista, las kathoey (personas de tercer género) tienen una visibilidad social elevada, aunque el reconocimiento legal sigue siendo limitado.
El contexto italiano: entre doctrina y acogida
En Italia, la relación entre fe e identidad trans se juega casi enteramente en el campo católico, dada la predominancia de la Iglesia en la cultura religiosa del país. La situación está marcada por una tensión constante.
Por un lado, la doctrina oficial sigue siendo clara: Dignitas Infinita y los pronunciamientos de la Conferencia Episcopal Italiana no dejan márgenes de ambigüedad sobre la posición institucional [1]. Por el otro, la pastoral sobre el terreno cuenta una historia diferente. Parroquias individuales, sacerdotes individuales y organizaciones como La Tenda di Gionata y el Progetto Gionata ofrecen espacios de escucha y de oración para las personas LGBT creyentes. La revista católica Jesús ha dedicado investigaciones a la Iglesia que “camina con las personas transgender”.
Las iglesias valdenses y metodistas italianas representan una voz distintamente diferente en el panorama religioso nacional. La Iglesia Evangélica Valdense ha asumido posiciones progresistas sobre los derechos de las personas LGBTQ+, ofreciendo una alternativa protestante para quienes buscan una comunidad de fe acogedora.
Doce años de pontificado de Francisco han dejado una marca en el estilo — gestos, encuentros, palabras nuevas — sin modificar sustancialmente la doctrina. El resultado, para muchas personas trans creyentes, es una experiencia paradójica: sentirse acogidas por el pastor y rechazadas por la institución.
Personas trans de fe: conciliar identidad y espiritualidad
Para muchas personas trans, la fe no es algo de lo que huir sino una dimensión fundamental de su vida. El desafío está en encontrar espacios donde ambas dimensiones — identidad de género y espiritualidad — puedan coexistir sin que una deba ser sacrificada en favor de la otra.
Las experiencias son extremadamente diversas. Algunas personas encuentran en su tradición de fe el lenguaje y el apoyo para comprender su propia identidad. Otras atraviesan períodos de crisis profunda, en los que el mensaje de condena percibido desde la comunidad religiosa se entrelaza con el proceso de aceptación de sí mismas. Otras más abandonan la religión organizada para luego regresar, o encuentran un hogar en tradiciones diferentes a la de origen.
Lo que la investigación muestra con claridad es que la fe no desaparece con la transición. Una encuesta del Pew Research Center reveló que las personas religiosamente afiliadas que no son cisgénero a menudo mantienen una relación activa con la espiritualidad, incluso cuando dejan la comunidad de pertenencia [11][12].
Comunidades religiosas acogedoras y organizaciones
En casi todas las tradiciones de fe existen hoy organizaciones que trabajan específicamente por la inclusión de las personas trans:
- New Ways Ministry (católico): promueve la justicia y la reconciliación para las personas LGBT dentro de la Iglesia católica.
- Transmission Ministry Collective: comunidad en línea dedicada al cuidado espiritual y a la formación en la fe de cristianos transgender, creada por personas trans para personas trans.
- Keshet (judío): trabaja por la igualdad de las personas LGBTQ+ dentro de la vida judía.
- Muslims for Progressive Values: red internacional que promueve interpretaciones inclusivas del islam.
- Metropolitan Community Churches (MCC): denominación cristiana internacional que celebra y afirma a las personas transgender, no binarias y de género no conforme.
- La Tenda di Gionata y Progetto Gionata (Italia): espacios de diálogo y espiritualidad para personas LGBT católicas.
En 2023, líderes de diversas grandes tradiciones religiosas estadounidenses firmaron una declaración conjunta sin precedentes en apoyo a las personas trans, intersexuales y no binarias, reconociendo explícitamente su dignidad y su lugar en las comunidades de fe [13].
Un panorama en movimiento
La relación entre religiones y personas trans no es estática. Está cambiando, en direcciones diferentes, simultáneamente. Algunas denominaciones se mueven hacia una mayor inclusión: los metodistas que en 2024 desmantelan décadas de barreras [4], los rabinos conservadores que afirman los derechos de las personas trans, las parroquias católicas que abren las puertas sin esperar el permiso del Vaticano. Otras se endurecen: los obispos que prohíben la atención en hospitales católicos [3], las comunidades evangélicas que refuerzan sus límites, los gobiernos teocráticos que instrumentalizan la tradición religiosa.
Para quien lee estas líneas — ya sea una persona trans creyente, un padre o madre católico/a que busca entender, o simplemente alguien que quiere informarse — el mensaje más honesto es este: no existe una respuesta única. Cada tradición religiosa contiene en su interior voces diversas, textos que pueden leerse de maneras diferentes, y comunidades que eligen caminos distintos. La decisión sobre cómo vivir la propia fe y la propia identidad pertenece a cada persona. Ningún artículo, ninguna fatwa y ningún documento vaticano puede sustituir ese discernimiento personal.
Preguntas frecuentes
¿La Biblia condena explícitamente a las personas trans?
No. La Biblia no contiene referencias directas a la identidad transgender tal como la entendemos hoy. Los pasajes citados con mayor frecuencia (como Deuteronomio 22:5 sobre la vestimenta) son objeto de interpretaciones muy diversas entre estudiosos y teólogos. Muchas denominaciones cristianas subrayan que estos textos deben leerse en su contexto histórico y cultural, no como pronunciamientos sobre la identidad de género contemporánea.
¿Es cierto que en el islam la transición de género está permitida?
Depende de la tradición y del contexto. En Irán, una fatwa del Ayatolá Jomeiní de 1985 legalizó la reasignación quirúrgica de género, y el estado ofrece subsidios para las intervenciones. En Egipto, el Sheij al-Tantawi emitió un dictamen similar. Sin embargo, muchos otros estudiosos islámicos consideran la transición prohibida. No existe una posición única en el islam, así como no existe una autoridad centralizada comparable al papado católico.
¿Existen realmente más de dos géneros en la tradición judía?
Sí. La Mishná y el Talmud describen al menos seis categorías de género/sexo: zachar (varón), nekevah (mujer), androgynos (características de ambos), tumtum (biología indeterminada), aylonit (asignada mujer al nacer, desarrolla características masculinas en la pubertad) y saris (asignado varón al nacer, desarrolla características femeninas). Estas categorías se utilizaban para aplicar las normas de la halajá.
¿Puedo ser una persona trans y creyente?
Absolutamente sí, y no estás solo/a. Millones de personas en el mundo viven tanto su identidad de género como su fe. Existen comunidades religiosas explícitamente acogedoras en casi todas las tradiciones de fe. En América Latina, diversas organizaciones ofrecen espacios de espiritualidad inclusiva para personas LGBTQ+.
¿Qué denominaciones cristianas acogen plenamente a las personas trans?
Diversas denominaciones tienen posiciones oficiales de plena inclusión, incluida la posibilidad de ordenación para personas trans: entre ellas la Iglesia Episcopal, la United Church of Christ, la Iglesia Unitaria Universalista y, desde 2024, la Iglesia Metodista Unida. La Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA) consagró en 2021 a la primera persona abiertamente transgender como obispa.
Para profundizar
- Documental A Sinner in Mecca (2015)
- Libro Transforming: The Bible and the Lives of Transgender Christians (2018)