Personas trans en el deporte: reglamentos, ciencia y debate

La participación de las personas transgénero en el deporte de competición representa una de las cuestiones más debatidas en el panorama deportivo y social contemporáneo. El tema se sitúa en la intersección entre fisiología, derecho, ética y políticas deportivas, e involucra valores fundamentales como la equidad competitiva y el derecho a la inclusión. Este artículo presenta las evidencias científicas disponibles, la evolución de los reglamentos y las diferentes posiciones en el debate en curso.
Fisiología y rendimiento atlético
Para comprender el debate, hay que partir de las diferencias fisiológicas entre los sexos que influyen en el rendimiento deportivo.
La brecha de rendimiento entre los sexos
La pubertad masculina, impulsada principalmente por la testosterona, produce una serie de cambios fisiológicos que determinan una ventaja de rendimiento medible. Según el consensus statement del American College of Sports Medicine (2023), los varones adultos presentan en promedio una masa muscular superior, una mayor capacidad oxidativa y un porcentaje inferior de masa grasa respecto a las mujeres [10].
La brecha de rendimiento entre los sexos varía según la disciplina: se sitúa en torno al 10-11% en las carreras de media y larga distancia a nivel olímpico, alcanza el 17,5% en los saltos, se sitúa en el 8,9% en la natación y en el 8,7% en el ciclismo en pista [10]. En disciplinas de ultraresistencia la brecha puede reducirse hasta el 4,4%. En disciplinas de fuerza pura, como la halterofilia, la brecha puede superar el 30% [10].
Estas diferencias emergen en la pubertad y son estables en el tiempo: un estudio publicado en PLoS ONE mostró que la brecha de rendimiento entre los sexos no se ha reducido sustancialmente desde los años ochenta del siglo XX.
Efectos de la terapia hormonal en el rendimiento
La terapia hormonal feminizante (estrógenos y antiandrógenos) produce cambios significativos en el cuerpo de las mujeres trans, pero la literatura científica muestra que no todos los parámetros relevantes para el rendimiento deportivo se modifican en la misma medida y con la misma velocidad.
Una revisión sistemática realizada por Harper y colegas (2021), publicada en el British Journal of Sports Medicine, evidenció que [4]:
- Los niveles de hemoglobina y hematocrito disminuyen rápidamente, alcanzando valores femeninos en pocos meses desde el inicio de la terapia.
- La masa magra y la fuerza muscular disminuyen de forma más lenta y parcial. Después de 36 meses de terapia, las mujeres trans no atletas resultan todavía en promedio más fuertes que las mujeres cisgénero no atletas.
- Parámetros estructurales como la estatura, las dimensiones esqueléticas, la longitud de las extremidades y la conformación ósea no se modifican con la terapia hormonal.
Hilton y Lundberg (2021), en una revisión publicada en Sports Medicine, concluyeron que los parámetros antropométricos, la masa muscular y los parámetros de fuerza superiores alcanzados en la pubertad masculina no son eliminados por la supresión de la testosterona, y que la ventaja de rendimiento masculina permanece sustancial incluso después de la terapia hormonal [2].
Evolución de las reglas del COI
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha modificado varias veces sus directrices sobre la participación de las personas transgénero, reflejando la evolución de los conocimientos científicos y de las sensibilidades sociales.
El Consenso de Estocolmo (2003)
En 2003, una comisión ad hoc del COI reunida en Estocolmo estableció las primeras reglas sobre la participación de los atletas que habían realizado una transición de género [9]. Las condiciones eran muy restrictivas: se requería la intervención quirúrgica de reasignación sexual completa (incluida la gonadectomía), el reconocimiento legal del género adquirido y un periodo de al menos dos años desde la gonadectomía antes de la admisión a las competiciones. Estas reglas entraron en vigor para los Juegos de Atenas 2004.
El Consenso de Estocolmo fue criticado por su rigidez: el requisito de la cirugía y del reconocimiento legal hacía de hecho imposible la participación de atletas trans residentes en países sin legislaciones adecuadas.
Las directrices de 2015
En 2015, el COI actualizó sus directrices eliminando el requisito quirúrgico. Las nuevas reglas permitían la participación de las mujeres trans a condición de que el nivel de testosterona sérica total se mantuviera por debajo de 10 nmol/L durante al menos 12 meses antes de la primera competición y durante toda la duración de la participación. Los hombres trans podían participar en las competiciones masculinas sin restricciones.
El Marco de 2021
En noviembre de 2021, tras un proceso de consulta de dos años con más de 250 atletas y partes interesadas, el COI publicó un nuevo marco de referencia basado en diez principios, entre ellos inclusión, no discriminación, equidad y ausencia de daños [1]. El documento, titulado “Framework on Fairness, Inclusion and Non-Discrimination on the Basis of Gender Identity and Sex Variations”, marcó un cambio de enfoque significativo:
- Ya no se impuso un umbral universal de testosterona.
- Se estableció que ningún atleta debía ser excluido de la competición sobre la base de una presunción de ventaja no respaldada por evidencias científicas robustas y específicas del deporte [1].
- Se recomendó evitar exámenes físicos invasivos y tratamientos médicos innecesarios como condición para la participación.
- La responsabilidad decisional fue delegada a las federaciones deportivas internacionales y nacionales individuales.
El Marco de 2021 no es jurídicamente vinculante. Representa un conjunto de principios guía, dejando a las federaciones la tarea de traducirlos en reglamentos específicos, con resultados muy diferentes entre las diversas disciplinas.
Testosterona y ventajas competitivas: qué dicen los estudios
La cuestión central del debate científico es si la supresión de la testosterona elimina o no la ventaja de rendimiento conferida por la pubertad masculina. Los resultados de los estudios disponibles no proporcionan una respuesta unívoca.
El estudio de Harper (2015)
Joanna Harper, física y atleta trans, realizó el primer estudio sobre el rendimiento deportivo de atletas transgénero [5]. El estudio, publicado en el Journal of Sporting Cultures and Identities, analizó los tiempos de carrera de ocho corredoras trans, comparando el rendimiento antes y después de la transición. Los resultados mostraron un descenso medio del rendimiento del 17%, sugiriendo que las atletas trans no obtenían resultados mejores respecto a las mujeres cisgénero en su franja de edad [5].
El estudio presentó, sin embargo, limitaciones metodológicas relevantes: solo la mitad de los tiempos declarados fueron verificados, no se relevaron las diferencias de entrenamiento antes y después de la terapia, y no se midieron las concentraciones hormonales [5].
El estudio de Roberts y colegas (2021)
Roberts y colegas publicaron en 2021 en el British Journal of Sports Medicine un estudio retrospectivo sobre las pruebas de aptitud física del personal militar estadounidense de la Air Force [3]. El estudio involucró a 46 mujeres trans y 29 hombres trans, comparándolos con un grupo de control cisgénero.
Los resultados mostraron que, antes de la terapia hormonal, las mujeres trans realizaban un 31% más de flexiones, un 15% más de abdominales y corrían 1,5 millas un 21% más rápido que las mujeres cisgénero. Después de dos años de terapia feminizante, las diferencias en las flexiones y los abdominales desaparecieron, pero las mujeres trans seguían siendo un 12% más rápidas en la carrera [3].
Para los hombres trans se observó el fenómeno opuesto: las diferencias respecto a los hombres cisgénero desaparecieron dentro del primer año de terapia con testosterona [3].
La revisión de Hilton y Lundberg (2021)
Hilton y Lundberg realizaron una revisión de la literatura publicada en Sports Medicine, concluyendo que la supresión de la testosterona por debajo de 10 nmol/L durante al menos 12 meses no es suficiente para eliminar la ventaja de rendimiento conferida por la pubertad masculina [2]. Los autores evidenciaron que las diferencias en la estructura ósea, la capacidad pulmonar, las dimensiones del corazón y la estatura no son reversibles mediante la terapia hormonal, y que la pérdida de masa muscular y fuerza después de 12 meses de terapia se sitúa en torno al 5%, un valor insuficiente para cerrar la brecha de rendimiento entre los sexos [2].
Limitaciones de la investigación actual
La literatura científica presenta limitaciones significativas. Los estudios disponibles tienen generalmente muestras muy reducidas, a menudo involucran sujetos no atletas y rara vez se refieren a rendimiento de nivel competitivo. Faltan estudios prospectivos a largo plazo sobre atletas trans de élite. La variabilidad individual en la respuesta a la terapia hormonal es elevada, haciendo difícil establecer reglas universales. Como subrayó una revisión publicada en Frontiers in Sports and Active Living (2023), las evidencias actuales son insuficientes para sacar conclusiones definitivas, y se necesitan más investigaciones con nuevos biomarcadores y parámetros morfofuncionales [13].
Políticas de las federaciones deportivas internacionales
A partir del Marco del COI de 2021, las federaciones deportivas internacionales han adoptado políticas muy diferentes, con una tendencia general hacia restricciones más severas respecto al pasado.
World Athletics (atletismo)
En marzo de 2023, World Athletics adoptó las reglas más restrictivas entre las grandes federaciones deportivas. Las atletas trans que atravesaron la pubertad masculina fueron excluidas de las competiciones femeninas a nivel internacional [6]. El presidente Sebastian Coe declaró que, en ausencia de evidencias científicas específicas para el atletismo y en ausencia de atletas trans que compitieran a nivel internacional en ese momento, el Consejo había decidido dar prioridad a la equidad y la integridad de la competición femenina respecto a la inclusión. Se instituyó un grupo de trabajo para reexaminar la cuestión en 12 meses [6].
Para las atletas con diferencias del desarrollo sexual (DSD), como el caso de Caster Semenya, los nuevos reglamentos requieren mantener los niveles de testosterona por debajo de 2,5 nmol/L durante un mínimo de 24 meses para poder competir en cualquier evento femenino a nivel internacional [6].
World Aquatics (natación)
En junio de 2022, la federación internacional de natación (entonces FINA, hoy World Aquatics) aprobó una política que permite a las mujeres trans competir en la categoría femenina solo si pueden demostrar que no han atravesado ninguna fase de la pubertad masculina más allá del estadio 2 de Tanner, o antes de los 12 años de edad [7]. En la práctica, solo las atletas que iniciaron la supresión de la pubertad antes del inicio de la pubertad masculina pueden competir en la categoría femenina.
La política, aprobada con el 71,5% de los votos de los miembros, previó también la creación de una categoría open, abierta a todos independientemente del sexo, del género legal o de la identidad de género [7]. En 2023, World Aquatics lanzó la categoría open en ocasión de la Swimming World Cup.
World Rugby (rugby)
En 2020, World Rugby fue la primera gran federación deportiva en prohibir la participación de las mujeres trans en las competiciones femeninas a todos los niveles, no solo en el ámbito internacional [12]. La decisión fue motivada principalmente por razones de seguridad: estudios biomecánicos encargados por la federación indicaron que las jugadoras trans generan fuerzas sobre cabeza y cuello del 20-30% superiores respecto a las jugadoras de élite cisgénero, debido a la sola diferencia de masa corporal [12].
La política encontró una fuerte oposición: las federaciones nacionales de Nueva Zelanda, Inglaterra, Canadá, Estados Unidos y Australia expresaron desacuerdo con la prohibición, y algunas declararon que no la aplicarían a nivel nacional.
UCI (ciclismo)
En julio de 2023, la Unión Ciclista Internacional (UCI) prohibió la participación de las mujeres trans que atravesaron la pubertad masculina en las competiciones femeninas del calendario internacional en todas las categorías y disciplinas [8]. El Comité de gestión de la UCI declaró que los conocimientos científicos actuales no confirman que al menos dos años de terapia hormonal con un objetivo de testosterona plasmática de 2,5 nmol/L sean suficientes para eliminar completamente las ventajas de la pubertad masculina [8]. La categoría masculina fue renombrada “hombres/open” para acoger a las atletas excluidas de la categoría femenina.
FIFA (fútbol)
La FIFA aún no ha publicado una política definitiva actualizada. La federación declaró estar en fase de revisión de sus reglamentaciones sobre la elegibilidad de género, en consulta con expertos. Las reglas existentes requieren que las mujeres trans demuestren niveles de testosterona en el rango femenino durante un periodo adecuado, con verificaciones anuales. En 2023, Quinn, futbolista canadiense no binario, se convirtió en la primera persona abiertamente transgénero en participar en un Mundial femenino FIFA. Algunas federaciones nacionales, como la DFB alemana, introdujeron políticas que permiten a las personas trans y no binarias elegir si jugar en los equipos masculinos o femeninos a nivel amateur y juvenil.
Cuadro resumen
Las políticas de las federaciones se sitúan a lo largo de un espectro que va desde la plena exclusión de la categoría femenina (World Athletics, World Rugby, UCI) hasta la posibilidad de participación condicionada a umbrales hormonales (FIFA, según las antiguas reglas), hasta el enfoque basado en principios y sin umbrales universales (Marco COI 2021) [1]. La tendencia dominante en el periodo 2022-2023 fue hacia restricciones más severas, con muchas federaciones que optaron por la exclusión de las mujeres trans que atravesaron la pubertad masculina [6][7][8].
El debate actual
El debate sobre la participación de las personas trans en el deporte involucra cuestiones de equidad deportiva, derechos humanos, inclusión social y política del cuerpo. Las posiciones principales pueden sintetizarse como sigue.
El argumento de la equidad competitiva
Quienes sostienen la necesidad de restricciones más severas argumentan que las diferencias fisiológicas conferidas por la pubertad masculina no son completamente reversibles mediante la terapia hormonal, y que esto crea una ventaja competitiva injusta para las mujeres trans en la categoría femenina [2]. Esta posición se apoya en los estudios que muestran el mantenimiento de ventajas residuales en fuerza, velocidad y dimensiones corporales incluso después de años de terapia [2][3].
Los defensores de esta posición subrayan que la categoría femenina en el deporte existe específicamente para garantizar igualdad de oportunidades de competición a las mujeres cisgénero, y que la inclusión sin restricciones podría comprometer la equidad de esa categoría. Algunas organizaciones, como el Women’s Sports Policy Working Group, proponen que las políticas deportivas deban dar prioridad a la protección de la competición femenina.
El argumento de la inclusión
Quienes critican las políticas restrictivas subrayan que el número de atletas trans a nivel competitivo es extremadamente reducido y que no existe una casuística de dominio sistemático de las competiciones femeninas por parte de atletas trans. Organizaciones como Human Rights Watch y Athlete Ally evidencian que la exclusión del deporte tiene consecuencias significativas en la salud mental y el bienestar de las personas trans, y que las políticas restrictivas pueden exponer a las atletas a discriminación y estigmatización.
Los defensores de la inclusión observan además que la variabilidad natural dentro de la categoría femenina (diferencias de estatura, envergadura, capacidad pulmonar, niveles hormonales) es amplia, y que incluso entre las mujeres cisgénero existen ventajas biológicas individuales significativas que no se regulan. Desde esta perspectiva, aislar un único parámetro como la testosterona como umbral de admisión es una simplificación que no refleja la complejidad del rendimiento deportivo.
Propuestas alternativas: las categorías open
Una solución propuesta por diversas federaciones es la creación de categorías open, abiertas a todos independientemente del sexo o de la identidad de género. World Aquatics y la UCI ya han implementado versiones de este modelo, respectivamente con una categoría open dedicada y con el cambio de nombre de la categoría masculina a “hombres/open” [7][8]. El Comité Olímpico y Paralímpico estadounidense (USOPC) ha alentado a las federaciones deportivas a evaluar la adopción de categorías open.
Los críticos de esta propuesta observan que, dado el número extremadamente reducido de atletas trans a nivel competitivo, una categoría separada no sería capaz de garantizar una competición significativa. Además, relegar a las atletas trans a una categoría separada se considera por algunos como una forma de segregación que impide a las personas trans competir en línea con su propia identidad de género.
El estado de la discusión
El debate permanece abierto y en evolución. Las evidencias científicas actuales no permiten establecer con certeza si y en qué medida la terapia hormonal elimina las ventajas de rendimiento conferidas por la pubertad masculina, especialmente a nivel de deporte de élite [13]. La investigación presenta lagunas significativas: muestras reducidas, ausencia de estudios sobre atletas de élite, variabilidad individual elevada y falta de datos a largo plazo [13].
Las federaciones deportivas se encuentran teniendo que equilibrar dos exigencias potencialmente en tensión: la tutela de la equidad competitiva en la categoría femenina y el respeto del derecho de las personas trans a participar en el deporte de manera coherente con su propia identidad. Las decisiones tomadas hasta ahora reflejan prioridades diferentes e interpretaciones distintas de las evidencias disponibles. La continuación de la investigación científica y el diálogo entre todas las partes interesadas siguen siendo condiciones esenciales para políticas cada vez más informadas y respetuosas de todos los atletas involucrados.
Para profundizar
- Documental 5 nanomoles - El sueño olímpico de Valentina (2023)
- Libro Sporting Gender (2019)