Mitos comunes sobre las personas trans

La desinformación sobre las personas transgénero es generalizada y a menudo se basa en simplificaciones que ignoran décadas de investigación científica. Este artículo examina algunos de los mitos más comunes, confrontándolos con las evidencias disponibles en la literatura revisada por pares.
“Ser trans es antinatural”
Esta afirmación presupone que la variancia de género es un fenómeno reciente o exclusivamente cultural. Las evidencias indican lo contrario.
La identidad de género tiene bases biológicas documentadas en estudios de genética, neurociencias y endocrinología [1]. Investigaciones con gemelos muestran una concordancia significativamente mayor para la identidad transgénero en gemelos monozigóticos respecto a los dizigóticos, lo que indica un componente hereditario sustancial [1][2]. Estudios de neuroimagen han identificado patrones cerebrales en las personas trans que presentan características típicas del género experimentado en lugar del sexo asignado al nacer [1].
Desde el punto de vista histórico y antropológico, la variancia de género ha sido documentada en culturas diversas en todos los continentes y en todas las épocas históricas: las hijra en el subcontinente indio, las two-spirit en las culturas nativas americanas, las fa’afafine en Samoa, las muxe en la cultura zapoteca mexicana. Se trata de una constante de la diversidad humana, no de una anomalía reciente.
“Es solo una fase o una moda”
Esta tesis se aplica a menudo a los jóvenes y sugiere que la identidad transgénero es transitoria o influenciada por tendencias sociales.
Los datos longitudinales cuentan una historia diferente. La identidad de género tiende a ser estable en el tiempo: los estudios de seguimiento muestran que la mayoría de los adolescentes con disforia de género persistente e intensificada durante la pubertad mantienen su identidad en la edad adulta [8]. Un estudio de 2014 publicado en Pediatrics siguió a jóvenes adultos después del tratamiento con bloqueadores de la pubertad y posterior terapia hormonal, encontrando una mejora significativa del bienestar psicológico y ningún caso de arrepentimiento en la muestra [9].
La tasa de detransición — a menudo citada para apoyar la idea de la “fase” — es baja según las revisiones sistemáticas disponibles [10]. Una revisión narrativa de 2021 evidenció que la detransición es un fenómeno complejo, a menudo motivado por presiones sociales externas más que por un cambio en la identidad de género [10]. Es importante distinguir entre la detransición debida a una efectiva resolución de la disforia y la causada por discriminación, falta de apoyo o dificultades en el acceso a la atención.
El aumento de los diagnósticos de disforia de género en los últimos años refleja en gran parte una mayor conciencia y accesibilidad a los servicios, un patrón observado históricamente para muchas condiciones cuando el reconocimiento clínico y social mejora.
“La biología es simple: o macho o hembra”
La idea de que el sexo biológico es un sistema estrictamente binario es una simplificación que no se corresponde con la complejidad de la biología real.
Como documenta un influyente artículo en Nature de 2015, el sexo biológico es un conjunto de características — cromosómicas, gonádicas, hormonales, anatómicas y neurológicas — que en la mayoría de las personas están alineadas, pero que pueden presentar variaciones significativas [3]. Las condiciones intersex (variaciones de las características sexuales, o DSD) afectan a aproximadamente el 1-2% de la población, una prevalencia comparable a la de los cabellos pelirrojos [3].
Existen personas con cariotipo 46,XY que son fenotípicamente femeninas (síndrome de insensibilidad a los andrógenos), personas con cariotipo 46,XX que desarrollan características masculinas (hiperplasia suprarrenal congénita) y numerosas otras variaciones cromosómicas (XXY, X0, mosaicismos) que escapan a la clasificación binaria.
Esto no significa que el sexo biológico no sea una categoría útil: en la gran mayoría de los casos, el sistema funciona de modo bimodal. Significa, sin embargo, que la biología es más compleja que una oposición rígida, y que las personas que no encajan perfectamente en esta bimodalidad — incluidas las personas transgénero e intersex — no son “errores” sino expresiones de la variabilidad natural.
“Las personas trans son enfermas mentales”
La Organización Mundial de la Salud ha eliminado la “transexualidad” de la clasificación de trastornos mentales en el CIE-11, que entró en vigor en 2022 [4]. La condición fue reclasificada como “incongruencia de género” y trasladada al capítulo sobre condiciones relativas a la salud sexual, reconociendo explícitamente que no se trata de un trastorno mental.
Esta decisión se basa en evidencias científicas acumuladas durante décadas: la identidad transgénero en sí misma no está asociada a un deterioro del funcionamiento cognitivo o psicológico [4]. El sufrimiento psicológico que algunas personas trans experimentan — la disforia de género — está vinculado a la discrepancia entre identidad y cuerpo, y se reduce significativamente con el acceso a tratamientos apropiados como documentan numerosos estudios [5][9].
Las tasas elevadas de depresión y ansiedad en la población transgénero son en gran medida atribuibles al estigma social, la discriminación y la falta de acceso a la atención, no a la identidad de género en sí. Esto se conoce en la literatura como “modelo de estrés de minoría” y ha sido documentado de manera robusta [7].
La importancia del rigor informativo
El contraste de la desinformación no requiere una posición ideológica, sino un compromiso con la precisión científica. Las afirmaciones sobre temas complejos como la identidad de género deben evaluarse a la luz de las evidencias disponibles, reconociendo tanto lo que la investigación ha establecido con razonable certeza como las áreas en las que los conocimientos están aún en evolución.
Preguntas frecuentes
¿Ser trans es antinatural?
No. La identidad de género tiene bases biológicas documentadas por estudios de genética, neurociencias y endocrinología, y la variancia de género ha sido observada en culturas diversas en todos los continentes y en todas las épocas históricas.
¿Las personas trans se arrepienten?
La tasa de detransición es baja según las revisiones sistemáticas disponibles, y cuando ocurre a menudo está motivada por presiones sociales externas más que por un cambio en la identidad de género.
¿La identidad de género es un trastorno mental?
No. La OMS ha eliminado la identidad transgénero de la clasificación de trastornos mentales en el CIE-11 (en vigor desde 2022), reconociendo explícitamente que no se trata de un trastorno mental.
¿Los niños son demasiado pequeños para saber su propio género?
La investigación muestra que la mayoría de los niños desarrolla una conciencia de su propio género entre los 2 y los 4 años, y los estudios de seguimiento muestran que los adolescentes con disforia de género persistente mantienen su identidad en la edad adulta.
Para profundizar
- Libro The Transgender Issue (2021)
- Documental Disclosure: Trans Lives on Screen (2020)